Cultura

16 cosas normales para colombianos, extrañas para extranjeros

Desde la changua hasta los baños. Estas 16 cosas, comunes para los colombianos, pueden resultar confusas para los extranjeros.

Se tiende a creer que la manera en la que uno ve las cosas es la única posible y que lo que es normal para nosotros, lo es en el resto del mundo. Pero no es así.

Diners hizo un sondeo a través de redes sociales donde le preguntó a extranjeros de diferentes nacionalidades (Perú, Japón, México y Alemania) que han visitado o vivido en Colombia qué es lo que les parece más extraño de nuestro país.

Cabe aclarar que este fue un ejercicio rápido de percepción, así que es posible que si le pregunta a personas de otros países, tal vez un amigo o un conocido, tenga opiniones para agregar.

Estas fueron las respuestas.

La impuntualidad

Tal vez esta no es una característica exclusiva de los colombianos, sin embargo algunos europeos y asiáticos comentaron que les aterra lo impuntuales que somos en Colombia. Agregaron que, para rematar, fuera de llegar tarde, muchas veces, llegamos a las citas serenos -sin ninguna muestra de afán- e incluso sosteniendo un café en la mano.

En países como Alemania y Japón la impuntualidad es una gran falta de respeto. De hecho, cuando ponen una cita, suelen arribar mínimo con 10 minutos de anticipación.

Hay que destacar que en esos países el transporte público es exacto. Si el tren está anunciado a las 10:00 a.m., a esa hora llega, ni antes ni después. En Colombia ni el transporte terrestre ni el aéreo, por ejemplo, es puntual.

 

Lo unidos a la familia que somos los colombianos

 

La composición y la manera de demostrarse amor en la familia es muy diferente. Algunos japoneses comentaron que en Colombia las personas tienden a ser muy afectivas con sus familias y a demostrarlo públicamente. Es común ver a una madre hacer planes con su hija, como si fueran amigas. Sin embargo, aseguran que en Japón es normal dedicar más tiempo al trabajo y al crecimiento profesional.

De hecho, existe un proyecto llamado Turismo con propósito, liderado por el colombo japonés Yokoi Kenji, quien teniendo en cuenta el alto porcentaje de suicidios en Japón, decidió traer a sus compatriotas hasta Colombia, pues según él, la calidez y la alegría de aquí lo ayudó a él y quiere hacer lo mismo con los demás.

 

Por otra parte, en Estados Unidos y muchos países de Europa, la edad normal para que los hijos dejen la casa de sus padres suele ser a los 18 años. En Colombia no es así. Incluso, existe el dicho del hijo Bon Bril -dura y dura y no se va-.

 

Según un estudio realizado por la plataforma online Dada Room, la edad promedio en la que los colombianos dejan la casa es a los 27 años.

 

Variedad de frutas

 

Estamos tan acostumbrados a ver hermosas y grandes frutas como el banano, el maracuyá, la curuba, el lulo y la guanábana, que no nos damos cuenta de lo afortunados que somos.

Por la diversidad de condiciones climáticas y topográficas, Colombia es el noveno proveedor mundial de frutas -según ProColombia-. Por ejemplo, en Australia hay una temporada del año para cada fruta y, en promedio, un mango cuesta 6 dólares australianos. En Colombia, por costoso, cuesta 4 mil pesos (poco más de un dólar). ¡Tenemos fruta ‘barata’ todo el año!

 

Sumergir el queso en el chocolate o desayunar con changua

 

Estos placeres gastronómicos son extraños para algunos extranjeros, incluyendo personas de países como Perú. El hecho de combinar una bebida dulce como el chocolate con algo un poco salado como el queso no es apetecible.

Lo mismo ocurre con la changua -un caldo tradicional chibcha-, en el que mezclamos leche, huevo, calado y cilantro para tomarlo, normalmente, al desayuno. Para muchos, tanto la combinación, como el hecho de comer tan ‘pesado’ a esa hora, resulta extraño.

 

Tener caneca para los papeles en el baño

 

Cuando un estadounidense llega a Colombia suele sorprenderse al encontrar canecas en los baños, ya que en su país lo normal es arrojar el papel higiénico por la cisterna.

En cambio, acá es usual encontrar en los baños públicos letreros que dicen “por favor no arrojar papeles al inodoro”.

 

La bandeja paisa

 

Aunque al final terminan amándola, muchos se sorprenden cuando ven este plato. La combinación de chicharrón, fríjoles, carne molida, aguacate, chorizo y arroz suele asustar a los extranjeros, pues en muchos países no se mezcla tanta grasa y proteína.

De hecho, en Colombia, principalmente en Antioquia y el Eje Cafetero, es común desayunar con calentado de fríjoles. Otra cosa que suele ser extrañísima, pues no es común empezar el día con una comida tan cargada.

 

No hay baños públicos en las calles

 

Los japoneses se sorprenden cuando vienen a América, en general, porque muchos países no suelen tener baños públicos. En Colombia, por ejemplo, los que hay están dentro de centros comerciales, pero en Japón están por todo lado.

Algo interesante es que la tecnología de sus baños públicos es sorprendente. A los lados de las tazas tienen botones que permiten realizar diferentes acciones como poner música, calefacción e incluso arrojar un chorro de agua para limpiarse una vez finalice sus necesidades.

 

No dar propinas

 

En países como Estados Unidos dar propina es obligatorio. Pero en Colombia no es lo habitual. Existe la posibilidad de incluir el servicio en restaurantes de cadena, pero en la mayoría de estos lugares es voluntario.

Esto es extraño para los estadounidenses, quienes se sorprenden cuando un colombiano visita su país y no deja nada extra.

 

Pedir rebaja

 

No es posible hacerlo en almacenes de cadena, por supuesto, pero si uno va a plazas o lugares como San Victorino, en Bogotá, pedir rebaja es lo habitual.

Esta práctica es una falta de respeto en la mayoría de los países. En Japón, por ejemplo, no es común pedir que bajen el precio de un producto, porque este ya está estipulado.

 

La popularidad de las cirugías estéticas

 

Colombia es uno de los países referentes en la cirugía estética. Tiene fama de ofrecer unas operaciones muy económicas y de excelente calidad. Siendo, según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, Bogotá y Cali las ciudades donde más se realizan estos procedimientos.

Por esto mismo, muchas personas de otros países dijeron que les sorprendía venir acá porque es normal ver en la calle gente con aumento de senos o de cola, algo que no pasa con frecuencia en otras partes, ya sea porque no les gusta o por los precios.

 

No hablar inglés

 

Para los extranjeros que no hablan español suele ser muy complicado venir a Colombia porque no es común encontrar personas que hablen inglés.

En ciudades grandes como Bogotá, Medellín y Cartagena hay mayor posibilidad, pero los encuestados coincidían en que si querían ir a pequeños pueblos o lugares alejados como La Guajira o el Amazonas, era prácticamente imposible que alguien los entendiera.

 

Vender en el transporte público

Los colombianos estamos acostumbrados a ver personas en el transporte público vendiendo dulces, bailando, cantando o trabajando informalmente. Sin embargo, no es común en muchos países.

 

Hablarle a extraños

En Colombia somos muy amables y serviciales. Por lo tanto, no es raro que le hablemos en la calle a una persona completamente desconocida. En las ciudades grandes esta práctica se ha ido perdiendo a causa de la inseguridad, pero de igual forma, aún, muchos extranjeros coinciden que aquí estamos más dispuestos a conversar que en otras partes.

 

Conducir del lazo izquierdo

Para Reino Unido, Japón, Australia, la India y muchos otros países lo normal es tener el volante a la derecha. Para los colombianos eso es rarísimo, pero para gran parte del mundo es lo habitual. ¿Curioso, no? Todo es cuestión de costumbre.

 

Las direcciones 

 

Mientras en Colombia nombramos las calles y las carreras, en Japón nombran los bloques. Tanto para ellos como para nosotros suele ser confuso.

Allá, por ejemplo, se basan primero en el código postal, luego en el nombre del bloque y por último en el número de la casa o el edificio (que es asignado en el orden en que fue construido).

 

Tiempos largos en trayectos cortos

 

Demorarse seis horas para recorrer 140 kilómetros es lo habitual para nosotros. Eso sin contar trancones, donde en una ciudad como Bogotá podemos tardar hasta tres horas en recorrer 10 kilómetros.

Sin embargo, no es lo común en la mayoría de lugares. De hecho, fue por esta razón que nació Viva Air, pues uno de los socios fundadores vino a Colombia de vacaciones por un fin de semana y quería aprovechar el tiempo para ir desde Bogotá a Cartagena. Como irse por la aerolínea existente le salía muy costoso, se fue en carro y tardó más de 15 horas en llegar.

 

Así, se le ocurrió la idea de crear una aerolínea de bajo costo para viajar por Colombia.

Tomado de: Revista Diners

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