Historia y Cultura

Chinácota Norte de Santander.

visita Chinácota `` la casita bonita de Norte de Santander

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La Administración Municipal y la Secretaría de Agricultura, Desarrollo Economico y Turismo te invita a visitar la “casita bonita de Norte de Santander” para que puedas disfrutar de todo lo que este municipio te ofrece.

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Chinácota, destino turístico de Norte de Santander

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Historia en el tiempo

Cómo veían los medios de comunicación en el año 2001 a Chinácota

CHINÁCOTA, ENCANTADOR DE TURISTAS

El viaje por una carretera salpicada de estaderos que ofrecen sabores típicos de Norte de Santander les abre la puerta de la diversión a los cucuteños y a todos los que descubren Chinácota en un fin de semana o en alguna temporada de vacaciones, como la próxima Semana Santa. (VER MAPA DE CHINÁCOTA NORTE DE SANTANDER)

Por: YOLJA HERNANDEZ WALDO ENVIADA ESPECIAL DE EL TIEMPO
15 de marzo 2001 , 12:00 a.m.

El viaje por una carretera salpicada de estaderos que ofrecen sabores típicos de Norte de Santander les abre la puerta de la diversión a los cucuteños y a todos los que descubren Chinácota en un fin de semana o en alguna temporada de vacaciones, como la próxima Semana Santa.

Son 45 minutos desde Cúcuta, en medio de cucas (amasijos) con queso, cortados (dulce de leche cortada con limón), quesos de leche de cabra y cachapas (arepuelas de maíz).

Chinácota recibe a los visitantes con un clima templado -unos 22 grados centígrados-, que hace olvidar los afanes del día a día y le baja el ritmo a la vida.

La ancestral casa de los indios chitareros, cuyo nombre se deriva de las chícaras o vasijas en que tomaban guarapo, nació como una aldea, pero poco a poco se especializó en alojar a personas atraídas por la posibilidad de convertir sus tierras levemente quebradas, de paisajes verdes y mucha vida animal, en el hogar de sus cabañas de recreo.

Un fin de semana en Chinácota incluye actividades campestres como ciclomontañismo, baloncesto y siesta en hamaca, combinadas con todas las facilidades y comodidades de un lugar pensado para recibir y atender a los turistas.

No es casualidad que el casco urbano, donde vive la mitad de los 15 mil habitantes del municipio, tenga 18 urbanizaciones con más de dos mil cabañas o casitas de fin de semana, amobladas y dotadas para los visitantes.

Estas cabañas tienen capacidad para recibir grupos pequeños o grandes, que multiplican su diversión en los refugios rodeados de piscinas, zonas de cámping y quioscos, bajo la promesa siempre cumplida de noches con cielos estrellados.

La oferta de cabañas no es la única posibilidad de alojamiento en el pueblo, pues los hoteles campestres suplen la necesidad de descansar sin mover un dedo.

Desde estos, desde las cabañas de alquiler o desde las carpas montadas cerca de alguna finca de recreo, es posible iniciar los paseos ecológicos que hacen parte de la experiencia de visitar Chinácota.

Entre brujas y caminatas.

Iscala

Iscalá, en la vía a Herrán, y Pechoevaca son las rutas usuales de los adictos al paisaje verde, al aire puro bajado de las montañas y a las leyendas de los pueblos viejos.

El primer paseo, en carro, comienza en el parque del pueblo y termina en las veredas que integran Iscalá, zona de amplios valles, altas montañas y un bosque de niebla.

Por el camino llaman la atención las fincas de raizales en las que pacen vacas y caballos, se crían truchas y se cosechan fresas, que se consiguen bañadas en crema de leche y acompañadas de mute, pasteles, cachapas , chicharrones, dulces de platico y otras delicias tradicionales.

Más arriba, en Iscalá centro, la vista de la casona donde vivió el ex presidente y general de la República Ramón González Valencia recuerda que por los parajes de Chinácota caminaron otros personajes de la historia, como el Libertador Simón Bolívar, que se alojó cinco veces en Chinácota, entre 1820 y 1826.

El camino real, que en épocas de la Colonia acortó el viaje hasta Pamplonita, es un recorrido entre la montaña que puede hacerse en dos horas a paso lento, mientras se leen las placas que conmemoran el paso de las tropas al mando del general González Valencia, a finales del siglo XIX.

Un paseo menos conocido pero lleno de leyenda es el del cerro Pechoevaca , desde donde se observa la mejor panorámica del pueblo, conocido como El patio de las brujas porque presuntamente es sitio de aquelarres en noches de luna llena.

La tradición oral del pueblo también recuerda que, por el embrujo de una de estas mujeres, dos compadres se mataron a punta de machetilla en la explanada que sirve de descanso a la empinada subida. Desde entonces, aseguran los lugareños, cada noche se ven subir dos luces desde el puente que cruza la quebrada Iscalá.

La vista del Cerro de la Vieja, otro santuario ecológico, es el punto final de las maravillas naturales de Chinácota, pero no el de las posibilidades de encontrarse con los amigos que adaptaron el pueblo como hogar de su descanso, y que se lo gozan cada año por Semana Santa, en la masiva y tradicional feria taurina de San Nicolás, o en cada temporada de vacaciones.

SI USTED VIENE.

Para llegar a esta población hay que tomar un transporte terrestre en Cúcuta, cuyo pasaje oscila entre 10 mil y 40 mil pesos por persona, en un viaje expreso para cinco pasajeros.

Si va en vehículo particular deberá pagar el peaje más barato del país, a las afueras de Cúcuta, frente al cual hay un restaurante especializado en preparar cabrito y sus derivados, como panelitas, cortados, arequipe, yogur y queso.

Para Semana Santa, la reserva debe hacerse con suficiente anticipación. Los precios en un hotel campestre, con piscina y zonas de recreo, van desde 31 mil pesos en una habitación sencilla hasta 45 mil en una doble.

Si quiere alquilar una cabaña puede llamar a Fincatur, al (7) 5865092, o a la inmobiliaria Leal, al (7) 5864634. Estas agencias le pueden ofrecer cabañas de una a tres habitaciones amobladas, con capacidad para alojar entre 10 y 13 personas, con o sin piscina privada, con asador, quiosco para fiestas, zonas de recreación, lagos para pesca y canchas de fútbol, baloncesto y bolas criollas. El alquiler por noche de estas cabañas oscila entre 60 mil y 130 mil pesos.

En materia de comida, Chinácota ofrece todas las opciones: platos típicos de Norte de Santander como mute, sancocho de res, hayacas y arepas de queso, así como cocina paisa, recetas internacionales y comidas rápidas.

En el mercado del pueblo o en cualquier cafetería del marco de la plaza puede saborear un desayuno chitarero con caldo de costilla, arepa blanca o amarilla, queso fresco o cuajada, leche recién ordeñada, café o chocolate cultivados en las veredas, y jugos de frutas de la región.

tomado de El tiempo

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